Madrid debería tener un nuevo parque, el Parque de la Gavia, sobre uno de los arroyos principales del río Manzanares. La realidad es hoy bien distinta a la planteada hace ahora justo un año, cuando el arquitecto coreano Toyo Ito inaugurara junto a Alberto Ruiz Gallardón el comienzo de las obras.
Hoy el Parque de la Gavia debería ser un nuevo espacio de biodiversidad para un entorno residencial sostenible. Al menos eso es lo que rezaban los panfletos del Ayuntamiento de Madrid. La realidad es hoy bastante distinta, denunciada ya por vecinos y por partidos políticos. Del parque prometido, con innovadores árboles de agua, estanques rodeados de cerezos, pinos y encinas, de los frondosos bosques de biotopos y excelencias sostenibles, hoy queda un parque más bien simplón, a medias de empezar, desierto de visitantes y cuya mayor innovación es un estanque de agua que ya existía en el lecho del arroyo de la Gavia.
Estas son las fotos de algo que bien le podría pasar al Parque Lineal, el parque madre de todos los que van a parar al río Manzanares.
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La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid acaba de aprobar definitivamente el proyecto de urbanización de Valdecarros, que por su tamaño y situación le confieren especial importancia. El propio alcalde Alberto Ruiz-Gallardón así lo reconocía cuando dijo que es el "mayor proyecto de urbanización desarrollado hasta ahora en la ciudad de Madrid", con más de 19 millones de metros cuadrados, 48.000 viviendas y 160.000 habitantes.
Pero quizá lo más llamativo sean dos torres de oficinas de proporciones descomunales, colocadas en el viario entre la M-45 y la M-50, justo tras el futuro intercambiador de Metro ligero. Cada una tendrá 45 plantas y medirá más de 180 metros.














